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Asunción gloriosa de María

María, encarnó todos aquellos valores, que nos permiten comprender, como el futuro de Dios, se manifiesta en las limitaciones de nuestro presente.

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Asunción de la Virgen María. Este traslado es llamado Assumptio Beatae Mariae Virginis​ (Asunción de la Bienaventurada Virgen María) por los católicos, cuya doctrina fue definida como dogma de fe (verdad de la que no puede dudarse), por el Papa Pío XII, el 1 de noviembre de 1950. La Iglesia católica, celebra esta fiesta en honor de María, en Oriente desde el siglo VI y en Roma, desde el siglo VII. La festividad se celebra el 15 de agosto.

San Esteban de Hungría. Era el hijo único, del gran príncipe Géza y Sarolta, princesa descendiente, de una distinguida familia de gyulas.​ Aunque sus padres, se bautizaron antes del nacimiento, San Esteban, fue el primer miembro de la dinastía Arpad, en practicar devotamente el cristianismo. San Esteban estableció un arzobispado, seis obispados y tres monasterios benedictinos y de esta manera, la Iglesia católica en Hungría, se desarrolló independientemente de los arzobispos del Sacro Imperio. Alentó la difusión del cristianismo con castigos severos si se ignoraban las costumbres cristianas.

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Hoy celebramos, la Asunción gloriosa de María y no se trata de ninguna elevación vertical, de ninguna traslación física, de ningún viaje sideral; no lo fue la Ascensión de Jesús, mucho menos, lo es en el caso de María.

Esa asunción gloriosa, es una manera de hablar, que quiere decir algo, algo importante, pero no precisamente un traslado físico, un sentido literal inmediato de las palabras. Podemos y deberíamos, ser creyentes de hoy, maduros, conscientes del valor simbólico y metafórico, de muchas de las expresiones clásicas de nuestra fe; y valor simbólico y metafórico, no significa en absoluto, falta de valor, carencia de sentido, ausencia de contenido. Muy al contrario, significa que la verdad expresada, es una verdad profunda, no susceptible de ser expresada con palabras fáciles, descriptivas, meramente referenciales de lo físico o material.

Nuestra fe expresa que, en María, Dios ha dignificado a todos los seres humanos, en especial a las mujeres, convirtiéndolos en plenos participantes, de su obra salvífica.

El ser humano, había echado a perder, los planes de Dios con opresiones, violencias y desigualdades. Dios, en Jesús, llama el mundo al nuevo orden, donde todos los seres humanos, son igualmente dignos y de este modo, se inaugura una nueva era de plenitud.

La fiesta de la asunta, como la llama el pueblo cristiano, de muchos lugares de América Latina; nos invita a vivir en el presente, el futuro de Dios. María vivió su existencia, como una manifestación, de la obra salvadora de Dios; pues, no hubo momento de su humilde existencia, en el que el amor misericordioso del Padre, no se hiciera solidaridad, misericordia y compasión; con todas las personas que, como ella, vivían situaciones de pobreza y exclusión.

María, encarnó todos aquellos valores, que nos permiten comprender, como el futuro de Dios, se manifiesta en las limitaciones de nuestro presente. María, nos invita a vivir gozosamente la vida, como un encuentro permanente con el Dios de la vida y la historia, que realiza su obra redentora, en las miserias de nuestro mundo y en las limitaciones de nuestra existencia.

¿Comprendemos, el profundo significado, de la Asunción de la Virgen María? ¿Estamos dispuestos, como María, a modelar nuestra existencia, de acuerdo con la propuesta del evangelio?

Adaptación del texto de Servicio Bíblico Latinoamericano


MESC del Santuario de Nuestra Señora del Sagrado Corazón
Molino de las Flores, Mixco, Guatemala
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